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Análisis de la película ‘El hoyo’: Netflix se convierte en el portador del mensaje

En plena cuarentena por la crisis del COVID-19, parece que Netflix ha vuelto a dar en el clavo con uno de sus estrenos. Las plataformas de vídeo bajo demanda se han convertido en nuestras mejores aliadas para vencer al aburrimiento y la desidia en estos días de encierro. Ni en sus ideas más remotas el director Galder Gaztelu-Urrutia hubiese pensado que su distopía se convertiría en un argumento perfecto para los tiempos que corren. ‘El hoyo’ ha llegado al gigante del vídeo online y lo ha hecho situándose entre lo más visto en multitud de países.

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Fotograma de la película ‘El hoyo’ en Netflix

El mensaje no necesita ningún portador

En ‘El hoyo’ asistimos a una premisa sencilla que desde el comienzo nos incita a reflexionar. Los diálogos iniciales entre los dos personajes protagonistas dan muestras de que estamos ante una cinta escrita con tesón. David Desola y Pedro Rivero no dejaron nada a la improvisación y todas las estructuras narrativas están tejidas para atraparnos a lo largo de los 94 minutos de duración. La escena inicial de la cocina sirve de genial arranque para llenarnos de dudas y ganas por descubrir el por qué de esta distopía.

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Una de las escenas más representativas de la película

La música de ‘El hoyo’ marca el ritmo

El apartado sonoro es otro de los elementos que brillan en la película. Aránzazu Calleja impregna de percusiones cada transición e impregna de fuerza las notables interpretaciones de Ivan Massagué, Zorion Egileor o Antonia San Juan.  En lo que a la sonorización del filme respecta hay que remarcar el excelente trabajo realizado para decidir los momentos en los que introducir efectos musicales. Los contrastes entre silencios, diálogos y pistas musicales revalorizan el desempeño en el montaje.

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Antonia San Juan en una de las escenas de ‘El hoyo’

Crítica de la sociedad

En este edificio vertical se desencadenan numerosos acontecimientos que sirven para realizar una crítica de la sociedad. Vivir a la sombra de personas con mayores privilegios acaba conduciendo a la revelación. Ahora, sin esperarlo, somos todos y cada uno de nosotros lo que también vivimos entre cuatro paredes. Buscamos que algo cambie ahí fuera pero esto depende del esfuerzo interno de cada uno de nosotros. Puede que para muchas personas el mensaje siga sin estar claro tras la visualización del filme. No obstante, la realidad es que estamos ante una película para disfrutar sin intentar buscar más allá de su propia esencia. Presente o futuro, el tiempo nos dirá.

Autor entrada: carlosmrtez

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