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Así es ‘Madre’ el corto de Rodrigo Sorogoyen que aspira al Oscar

18 minutos de pura intensidad. Así se podría definir de forma global el corto titulado ‘Madre’ realizado por Rodrigo Sorogoyen. Este trabajo del realizador madrileño estará presente en los Oscar 2019 como nominado a Mejor Cortometraje de Ficción. De este modo, el proyecto protagonizado por Marta Nieto puede cerrar un bonito camino tras ganar multitud de premios, entre ellos el Goya en 2018.

‘Madre’ es una clase magistral de ritmo y técnica

Con el inicio de ‘Madre’ ningún espectador puede imaginar el ritmo vertiginoso que esta historia depara. El corto comienza con una plano inicial panorámico de una playa desierta. Con un movimiento giratorio de cámara, se nos incita a observar la inmensidad de este paisaje. Una rotación que se asemeja a la de nuestro cuello intentando avistar cualquier indicio de vida humana entre el sonido del oleaje.

Un silencio que rompe el diálogo de Marta y su madre entrando a casa. La puerta se cierra a la par que la acción arranca. Cuando la naturalidad del cine nos pide acercar la vista y observar algún plano medio o corto, nos damos cuenta de que no. En ‘Madre’ vamos a vivir la historia desde muy cerca y Sorogoyen nos invita a recorrer el pasillo del piso desde el primer momento.

Huellas infantiles en casa

Conforme se encienden las primeras luces observamos que un niño acostumbra a habitar en la vivienda. Los dibujos del pequeño Iván decoran la esquina de la cocina y al fondo de esta dependencia observamos imágenes de Marta y su hijo. Al girar la cámara, tras unos segundos de vacío, también vislumbramos un patinete antes de llegar al salón.

Fotograma de ‘Madre’

El cine de Rodrigo Sorogoyen destaca por la gran precisión con la que se mueve la cámara. Las imágenes se suceden al ritmo de la narración y la fotografía de Álex de Pablo vuelve a ser espectacular. Y es sobresaliente porque no nos damos cuenta de que existe intervención. Con ‘Madre’ nos topamos con un plano secuencia tan bien coreografiado que rema a favor del trabajo interpretativo. Ya ocurrió en ‘Stockholm’, un filme cuya fragancia también se respira en este corto.

La angustia hace acto de presencia

Conforme avanza el metraje y a medida que se desarrolla la conversación entre Marta y el niño por teléfono, el ritmo comienza a incrementarse. ‘Madre’ no necesita de la magia del montaje para ganar emoción. Aquí el guion y la interpretación de Marta Nieto tienen que sacar a relucir todo su potencial.

Porque una sola conversación y un excelente trabajo en la gestión de la intensidad emocional nos lleva a sufrir. Del salón al pasillo, del pasillo al salón. Vuelta al pilar de madera central y desesperación. Nosotros como espectadores ya tenemos dentro del cuerpo el nerviosismo de una madre que está temiendo por su hijo.

Miradas que conectan sentimientos

Y es cuando todo está a punto de explotar cuando un ‘zoom in’ sobre el rostro de Marta nos enseña la cara del terror. Unos ojos que se alejan hacia fuera del apartamento para mostrarnos el suspense de la soledad. Una conexión con la mirada de Blanca Apilánez, al mirar hacia la puerta, que nos resquebraja el alma y nos llena de incertidumbre. Y vuelta a la playa. A esa vista panorámica en la que ahora sí sentimos la necesidad, y el miedo, de encontrar cualquier halo de vida.

Autor entrada: carlosmrtez

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